¡Que descansada vida
la que huye del mundanal ruïdo,
y sigue la escondida
senda por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido!
Especial relevancia encuentro también en la Oda III (A Francisco Salinas):
El aire se serena
y viste de hermosura y luz no usada,
Salinas, cuando suena
la música extremada,
por vuestra sabia mano gobernada;
Con una indudable belleza, y una maravillosa explicación de la música a través de la luz (es decir, la música latente en otros sentidos que no es el auditivo).
Para finalizar, la Décima (Al salir de la cárcel), pues tengo desde pequeño grabado en la memoria, aquella famosa cita al volver de la cárcel a las aulas tras cuatro años, diciendo: "Decíamos ayer...":
Aquí la envidia y la mentira
me tuvieron encerrado.
Dichoso el humilde estado
del sabio que se retira
de aqueste mundo malvado,
y con pobre mesa y casa,
en el campo deleitoso
con sólo Dios se compasa,
y a solas su vida pasa,
ni envidiado ni envidioso.
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