domingo, 24 de octubre de 2010

Molière - El enfermo imaginario

Como primera obra opcional del curso me he decantado por El enfermo imaginario de Molière. La edición que he tomado para la lectura es la de Cátedra que trae dos obras de teatro: El avaro y El enfermo Imaginario (Edición duodécima -2010- de Francisco Javier Hernández), por lo que las páginas referidas aquí harán alusión a dicha edición.

En mi opinión, se trata de un texto muy rico en todo su conjunto, y las interpretaciones o comentarios se pueden enfocar desde muchas perspectivas como pueden ser estructurales, lingüísticas o temáticas. Aquí sólo añadiré las que me han parecido más relevantes.

ESTRUCTURA:

El punto de partida es el Prólogo, que desde el punto estructural es muy importante, puesto que en el teatro de la época permite identificar al público y sobre todo al mecenas. En este caso, existen dos prólogos, uno primero más extenso, que se dedica al rey, y uno segundo más reducido una vez el rey retiró su apoyo al literato. Por tanto, es interesante como el apoyo o no del rey permiten un cambio en el prólogo que es parte de la representación teatral.

El segundo gran punto estructural viene de la distribución de los actos. La obra se compone de tres actos, que están divididos en múltiples escenas. Sin embargo, me gustaría destacar la inclusión de los intermedios, que se sitúan al final de cada una de las escenas y que rompen con la estructura teatral, pues representan una mezcla entre teatro, baile y danza. Aunque su inclusión se justifica desde el punto de vista temático siempre con anterioridad.

Finalmente, para acabar con la perspectiva de la estructura del texto, hay que destacar la numerosa cantidad de comentarios referidos a los actores, los movimientos y los escenarios que hay en la obra. Esto se contrapone a las obras vistas a lo largo del curso. Este cambio tan notable se debe a dos razones. En primer lugar al hecho de que el propio Molière sea actor y comediante, lo que hace que tenga más importancia para él la forma en que se actúa que para otros literatos. En segundo lugar a un cambio de mentalidad a la hora de entender la obra. Para Molière gran parte de la obra no eran sólo los diálogos, sino también los movimientos, las danzas, la música, los gestos o los bailes. Entendía la obra teatral como un espectáculo de mayor envergadura, lo que le hace dar más importancia a estos aspectos, que son parte de la obra en sí. Por poner algunos ejemplos:

(pág. 135) Saliendo disparado hacia el retrete.
(pág. 135)
Mirándola con ojos lánguidos, la dice en tono de confidencia.
(pág. 144)
Corriendo y escapándose de ARGAN, por el lado opuesto de la silla.
(pág. 151) POLICHINELA acude de noche a cantar una serenata a su amante. Primero le van a interrumpir unos violinistas, que acabarán enfureciéndole, y luego la ronda, compuesta por músicos y danzantes.

PERSONAJES:

En cuanto a los personajes, obviamente se podrían hacer muchas alusiones al personaje principal Argán, que es representado por el propio Molière, por lo que en cierto modo puede engendrar parte de sus propios pensamientos, y permitir expresar mediante el teatro sus propios sentimientos, pensamientos o filosofías, siendo esto un conocido rasgo del teatro de Molière. Por ejemplo, en la pág. 196, el propio Molière se hace referencia a sí mismo, expresando su propia opinión sobre la medicina, aunque en este caso sea precisamente criticándose a sí mismo para producir un efecto cómico, pero dotando a su treato de una valoración de la sociedad que le rodea:

Beraldo: Yo, hermano, no tengo ningún empeño en atacar a la medicina, y allá cada cual con lo que quiera creer. Lo que digo es para que quede entre nosotros; hubiera deseado poder sacaros del error en que estáis, y, para divertiros, haberos llevado a ver alguna de las comedias de Molière sobre el tema.
Argán: Buen impertinente está hecho el Molière ese con sus comedias; me parece muy bonito que se ría de gente honrada como los médicos.

Por otro lado, a mi entender, el personaje más interesante de la obra es el de la criada, y también lo es para Molière, que incluso hace uso de parte del diálogo para poder describirla (pág. 145):

Belina: Por Dios, corazón, que no hay criado o criada que no tenga sus defectos. A veces, no queda más remedio que aguantar cuando están mal dispuestos en compensación de cuando están bien. Ésta es capaz, cuidadosa, diligente, y, sobre todo, fiel; y ya sabéis las precauciones que hay que tomar ahora con el servicio. ¡Hola! ¡Tonina!

Se trata de un personaje alocado, pero que al mismo tiempo, es el más honesto, y el único que es capaz de ver todos los problemas de la familia, así como el único que intenta solucionarlos, aunque pueda ser de formas irrisorias. De algún modo es parte del alma de la obra, y con él se termina de construir el sentido cómico de la misma.

LINGÜÍSTICO:

Desde un punto de vista lingüístico o del uso de la lengua, debemos destacar la tonalidad de los personajes, y sobre todo la repetición esquemática o significativa para la obtención de la risa. Por ejemplo, en pág. 205 (repitiéndo la respuesta: El pulmón, aunque deje de tener sentido):

Tonina: Son todos unos ignorantes. Es del pulmón de lo que padecéis vos.
Argán: ¿Del pulmón?
Tonina: Sí, ¿qué sentís?
Argán: De cuando en cuando tengo dolores de cabeza.
Tonina: Justo, el pulmón.
Argán: Algunas veces, me parece que se me pone como un velo en los ojos.
Tonina: El pulmón.
Argán: Me dan náuseas a veces.
Tonina: El pulmón.
Argán: A veces siento cansancio en todos los miembros.
Tonina: El pulmón.
Argán: Y a veces me entran dolores de vientre, como si fueran cólicos.
Tonina: El pulmón.
…

TEMÁTICO:

Desde mi punto de vista, Molière tiene una doble pretensión: divertir y opinar. Por un lado pretende hacernos reír, y para ello recurre a dos tipos de acciones: las argumentalmente absurdas y las figurativas (como pueden ser las muestras soeces del uso del retrete). Uno de los grandes logros por parte de Molière es la audacia a la hora de combinar ambas, lo que permite una integración de todo tipo de públicos, desde los más vulgares hasta los más refinados. Consigue divertir a los intelectuales y al pueblo, y se convierte en un creador teatral de masas. Desde esta perspectiva podríamos decir que Molière es el creador del teatro y el espectáculo (incluyendo los futuros: radio, televisión o cine) modernos.

En este comentario de texto me gustaría destacar las absurdeces en los diálogos y en el argumento. Cómo ya he comentado antes, la figura de la criada (Tonina) representa una de las mayores absurdeces argumentales, consiguiendo una complicidad humorística con el público. Acudiendo a diálogos más particulares, podríamos destacar:

(pág. 142: Un padre que no busca el mejor partido para su hija, o para su futuro, sino para solventar sus problemas puntuales de enfermedad, que por otro lado, es imaginaria)
Tonina: … ¿Qué razón esgrimís, si os place, para semejante matrimonio?
Argán: Mi razón es que, viéndome como me veo, enfermo achacoso, deseo emparentarme, por parte de yerno y allegados, con médicos, para que con sus buenos oficios me sostengan en la enfermedad, encuentre en mi propia familia la fuente de los remedios que me son imprescindibles para vivir, y pueda tener a mano consultas y recetas.

(pág. 170: Confusión de la amada con la futura suegra)
Tomás Descompuestus (a Angélica): Señora, cuán justamente se ha otorgado el cielo el nombre de suegra, ya que se…
Argán: No es a mi esposa, sino a mi hija, a quien habláis.

Finalmente, me gustaría hacer alusión a la expresión del propio autor en forma personal, lo que he llamado anteriormente: opinión. Los dos temas centrales de la obra en este sentido, aunque otras opiniones puedan leerse entre líneas, son en primer lugar una crítica a los clásicos:

(pág. 170: Parodiando la actitud de Tomás Descompuestus)
Pero, por encima de cualquier cosa, lo que me gusta de él, y en lo que sigue mi ejemplo, es que adopta ciegamente las opiniones de los antiguos y que nunca ha prestado oídos ni alcances a las razones y a las experiencias de los supuestos descubrimientos de nuestro siglo en lo concerniente a la circulación de la sangre y a otras opiniones de la misma estofa.

Y en segundo lugar, una crítica a los médicos, sus métodos y su eficacia. Incluso se critica su posible existencia:

(pág. 170: Parodiando el método científico y sus discusiones)
Señor Descompuestus: …Se ha vuelto temible, y no hay presentación de tesis a la que no acuda para argumentar a ultranza en pro de la proposición contraria…

Aunque Molière no cierra del todo la puerta a los médicos, sólo a la mayoría de ellos, pues como dice el hermano de Argán:

(pág. 202)
Beraldo: He aquí una buena ocasión, si queréis, para deshaceros de los médicos; o si sois, hermano, de los que no pueden pasarse sin ellos, será fácil encontrar a otro con el que corráis algo menos de riesgo.

Concluyendo, como he dicho antes, Molière abre la puerta al teatro moderno, que puede mezclar diálogos inteligentes con representaciones obscenas, y en el que se mezcla la actuación, con la danza, el baile o el movimiento creando un teatro apto para todos los públicos y al mismo abierto a todo tipo de expresiones nuevas. Del mismo modo, abre un teatro de la opinión y de la expresión del propio artista en temas sociales o circunstancias cotidianas.

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